Adios a todo esto

Michel Rocard, socialista francés de la vieja escuela y ex Primer Ministro de Francia en la época de François Mitterrand llegó a asegurar en cierta ocasión que “la política es repugnante porque aquellos que la hacen la vuelven repugnante” .

La quintaesencia de lo que siempre ha sido el arte de lo posible resulta que se encuentra definitivamente enfangada. Al día de hoy es difícil, quizás imposible, no oir toda una retahila de calificativos conviertiendola en mofa y desprecio por parte de la opinión pública. Y con razón.

La política y los políticos han perdido todo el aprecio que les debe la ciudadanía y convertido la democracia a la que dicen representar en una democracia de saldo, acercándonos de paso más cerca del abismo que no es otro que el de las sombras en las que se esconden las dictaduras de partido único. Recuerden, si no, aquella anécdota del dictador Franco a quien se le fue a quejar uno de sus colaboradores y a quien le espetó, “haga como yo, no se meta en política”, zanjando de inmediato cualquier derecho de réplica.

Difícil advertir comportamientos ejemplares en las actuaciones de nuestros dirigentes, cargos públicos y responsables de cualquier nivel, como difícil es acabar un día sin que no haya algún sobresalto involucrando a la clase política con casos de corrupción o desgobierno. Cada día es más palpable la distancia existente entre ellos y los ciudadanos. Pero lo más increíble es que en ninguna circunstancia se dan por aludidos; nadie o casi nadie asume su responsabilidad en el ejercicio de la actividad. ¿Acaso le cubre de dignidad a Artur Mas, dirigente de Convergencia i Unió, mantener el pulso soberanista después de un sonoro fracaso a su paso por la urnas? ¿no debería reconocer su error y….dimitir? Más bien todo lo contrario, es como si finalmente los equivocados hubieran sido los electores a quienes parece estar decidido darles una segunda oportunidad. Un paisano suyo, presidente de la I República Española, el federalista Pi i Margall, reconocía que “las convicciones políticas son como la virginidad: una ver perdidas, no vuelven a recobrarse”. A tal punto ha llegado la política actual que se ha convertido en una gramática donde un error en el que todos incurren finalmente es reconocido como regla, tal y como aseguraba el escritor francés Malraux.

Hoy sale a la luz un nuevo caso de corrupción tras descubrirse una red de pago de comisiones que afecta directamente al alcalde socialista de Sabadell y a órganos directivos del Partit dels Socialistes (PSC). Un año atrás el PP había expulsado a uno de sus concejales por estar implicado también en la trama. En estos días se ha sabido de una operación en marcha de Ana Botella (PP), alcaldesa dl Ayuntamiento de Madrid, para desalojar a 117 familias de varios edificios de viviendas sociales y vendérselos a la empresa Renta Corporación donde uno de sus directivos, Ignacio López del Hierro, es el marido de la presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal. Otro pelotazo de este capitalismo salvaje y embaucador al que parece haber sucumbido la clase política mayoritariamente. Y así, y así, y otro, y otro…. ¿hasta cuándo se va a seguir permitiendo esta serie de andanadas contra nuestra democracia?

En la última encuesta trimestral del CIS del pasado mes de Octubre ningún político español superaba el aprobado quedando malparados en mitad de la tabla los líderes de los tres partidos mayoritarios. Una valoración severa motivada principalmente por la burbuja inmobiliaria y que a juicio de algunos políticos no obedece a la realidad. Lo cierto es que el gobierno de Rajoy ha introducido los ajustes más duros de la democracia infligiendo un daño irreparable en el tejido social español y que llevará muchos años subsanar al tiempo que inyecta miles de millones de euros para salvar a la banca con cargo al erario público. Mientras el PSOE arrastra la lacra de los últimos cuatro años incapaz de reaccionar, atrapado en su propia quimera por haber defraudado al electorado. ¿Cómo interpretar el video hecho público ahora en el que militantes socialistas salen a dar la cara y pedir perdón por los errores cometidos durante la etapa de Zapatero? Si ésta es la forma de enfrentarse al pasado, si los afiliados y simpatizantes de esta izquierda son los que van a dar la cara y luchar por el futuro es hora de decir adios a todo esto. Sin nostalgia ni remordimientos.

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